sábado, 2 de marzo de 2013

El mayor veneno para un ARTISTA la necesidad de RECONOCIMIENTO. El Antídoto: AUTORECONOCIMIENTO

 Ser artista, mejor dicho, expresarse artísticamente, porque uno ya es simplemente se experimenta a través del arte, es un aprendizaje de alta montaña.
Implica una entrega profunda.
Posiblemente sea uno de los modos de vida en el que más evolución se alcance y que más a por el ego vaya, pues el arte, en su pureza, en su origen, en su esencia, y como se manifiesta en mi sentir y experiencia, el arte, tal y como lo vivo y como lo amo, exige la libre expresión de la pureza, sin intermediarios. Y el ego, siempre, es un intermediario.
El arte, exige DAR SE, ENTREGAR Se, sin tonterías, sin concesiones.

El arte, la creatividad, sostiene un fino equilibrio de polaridades a integrar, a unificar.
Con muchos estímulos se colapsa.
Sin curiosidad se apaga.
Con límites se atrapa.
Sin límites no se "con" forma.
Es intuitivo,
se basa en la confianza; sentir, apostar e intentarlo.
es una poderosa técnica de comunicación,
traspasa el umbral de lo conocido, a lo desconocido,
no suele dar respuestas,
formula las preguntas justas para seguir aprendiendo,
la maestría se alcanza practicando,
no está regido por la lógica del cerebro,
y simplemente se hace.

La relación con El Arte precisa de conocimiento, para permitirnos ser traspasados por su belleza, para permitirnos que se exprese a través nuestro, para ser canales del arte.

La primera y posiblemente única relación que se establece con el arte es con uno mismo; tiene sentido: si se está manifestando tu SER, has de conocer al SER que se manifiesta.
El Arte es una cuestión de confianza, de auto-confianza: atreverse, conocerse, apostar, intentarlo. En definitiva, atreverse a vivir siendo quien uno ES.
Traspasar el umbral de lo conocido a lo desconocido.
Formular preguntas, preguntar para qué en lugar de por qué a mi, o dónde, o cuándo, simplemente para qué… y seguir tirando del hilo.
Ser maestro de un mismo: jugar, practicar, y hacer.
Conocer tu instrumento, a ti mismo, afinarlo, limpiarlo, saborearlo, disfrutar cada día su expresión, gozando, para sentir el placer, para permitir que suene en toda su grandeza.
En la creatividad no hay error, nunca, cada movimiento sirve para contribuir a un vuelo capaz de traspasar los velos.
El arte es capaz de concretar la imaginación, de darle forma, de contener nuestras ideas, e intuición de un mundo mejor; de recordar quiénes somos, bajar nuestras ideas y plantarlas en la tierra.
La acción es el corazón de los anhelos del alma, sin acción la imaginación, los deseos, lo que hace latir nuestro corazón se apaga, se para, se muere.

La relación con el Arte siempre exige estar preparada para la siguiente pregunta.
Para la siguiente prueba.
Para escalar la siguiente montaña.
Relacionarse con el arte, es entregarse, entregarse completa y absolutamente, entregar la vida y entregarse a la vida. Supone quitarse de en medio, quitar de en medio el ego, amarlo mucho y observarlo: observar ése personajillo que cree que hace y “consigue” cosas, observar, ese personaje que cree que escribe, o actúa, o gana premios, o decide en tu vida. Ése personaje que no eres tú, es una parte de ti que se cuela en tu cuerpo, para controlar, poseyendo la auténtica esencia.

El ego existe porque en algún momento los seres humanos dejamos de respetarnos, de respetar nuestra esencia, nuestra grandeza, de vernos tal y como somos…

 ¿Para qué? En un mundo homogéneo y unificado, si nos sentimos distintos al mundo creado, el ego es nuestro carné de identidad para estar en el mundo, por una necesidad humana, profunda, de pertenecer a algo, para ajustarnos a lo “común”, porque necesitamos estar en el mundo y formar parte de este sistema gregario que hemos creado los seres humanos.

 La esencia no necesita absolutamente nada, la esencia es. Y como es, elige experimentar, gozar; expresarse artísticamente como forma de crear belleza en el mundo. La esencia es constructiva, creativa e ilimitada.

El ego destruye, repite patrones repetitivos, necesita un motivo, controla, subyuga limita sin dar forma y no se conforma: siempre quiere más, con voracidad, siempre está buscando la idealización de lo que se supone que tienes que llegar a ser y que no permite la expresión de tu originalidad sino que se ha de ajustar a lo “socialmente establecido y ya inventado”. 

Es más, el ego tiene un trabajo digno de observar: no permitirte que seas feliz, ni manifiestes tu libre expresión, ni tu esencia, ni tu pureza, ni llegues a brillar tal y cómo en tu naturaleza está que lo hagas, libremente y en plena abundancia, sin prejuicios ni idealizaciones. 

Mientras la esencia es, el ego se ocupa de intentar llegar a ser algo que no es, que quiere llegar a ser y que es imposible que llegue a ser porque no se puede atrapar el humo, y las idealizaciones son puro humo, viven en el futuro o en el pasado, y el ser humano por suerte, habita en el presente.

La esencia contiene TODO y simplemente expresa ese todo, el ego se expresa desde la carencia, es un llamador de atención de un vacío interno, una falta de Amor, y hasta que no nos demos cuenta de ése vacío para darle mucho amor va a necesitar un reconocimiento exterior, va a necesitar reconocerse a través de recibir de fuera ése “amor” para ser llenado, la cuestión es que esos vacíos interiores sólo podemos llenarlos con Amor, del pata negra, del Amor por nosotros mismos, del AMOR INCONDICIONAL.

Quien tiene alma de artista, goza de una sensibilidad extraordinaria: sensibilidad es la capacidad para recibir información y ponerla en este mundo creando algo bello.
La sensibilidad es un regalo bello vulnerable, frágil y altamente poderoso. Es amable: digno de ser amado. Es la expresión del Ser humano con el corazón abierto, sintiendo la vida, expuesto y fuerte. Como un bebé con los brazos abiertos. Ése bebé es fuerte y nuestra manera de protegerlo y cuidarlo para que manifieste con fuerza toda su grandeza y potencial, es con amor, respeto y buen trato.

Y yo me pregunto: si el arte, si el proceso creativo es tan íntimo, tan vulnerable, tan frágil, ¿cómo es posible que la hayamos convertido en una de las “profesiones” más expuestas, abiertas y sociales?

Creo que el arte se ha vuelto un terreno dominado por el ego porque el ARTE en su origen y esencia, pretende lo contrario al ego: construir un mundo nuevo lleno de belleza, armonía y amor. Infinito de posibilidades. El arte en su expresión más pura viene a construir un nuevo mundo basado en el respeto a la diversidad, en el respeto de que cada ser humano, expresándose desde su esencia, con la consciencia de que cada ser humano viene a aportar su pieza de puzzle fundamental para que la imagen final de este holograma tenga un sentido; se pueda sentir.

Hemos sido educados en un sistema basado en la competitividad y en la comparación. Por eso el Ego se manifiesta, porque supondría la muerte, su  muerte, el ego quiere sentirse especial, no que todos se sientan especiales.
Otra mentira alejada de la verdad, de nuestra naturaleza, de nuestra libertad.
La naturaleza del arte en su origen, ES sin comparación sin competitividad: en el firmamento cada estrella brilla, en la Tierra, cada hoja, cada rama, cada animal, cada fruto, danza el baile de la vida en perfecta armonía. El puzzle ES; perfecto. La muerte existe para dar origen a la vida y es un ciclo perfecto, infinito. El sol nace al amanecer y nacemos, el sol se pone al atardecer y morimos.

Un artista no tolera la muerte, un artista busca la inmortalidad, si ya no propia (por mucho que el ego lo intente imposible porque el cuerpo muere) sí de su obra: que sea inmortal.

Quizá tiene sentido, es divertido, y no sea casual el reconocimiento póstumo de muchos artistas.
La vida es sabia.

El Artista se enfrenta a muchos venenos, posiblemente uno de los venenos más poderosos sea el de la necesidad de reconocimiento. El artista es magníficamente generoso, necesita compartir.
Compartirse a sí mismo consigo mismo: Darse, entregarse (se, a sí mismo en primer lugar).

El artista goza de un inmenso privilegio: tiene línea directa con la inspiración, tiene un canal sensible capaz de percibir la Consciencia, ése algo más expresándose a través de él.
Eso en sí mismo es el regalo a agradecer y a AMAR, es el beneficio recibido, el néctar para compartir consigo mismo, para darse y desde ahí dar: otorga el equilibrio al infinito respeto a lo que el Artista entrega y da. 

Todo veneno tiene su antídoto y no hay mejor pócima que el AMOR profundo a quien uno es y lo que ha venido a manifestar, a expresar, a materializar (crear en la materia).



Éste es mi sentir y mi experiencia. Mi ego se está muriendo como en una tragedia griega. Y cuanto más muere mi ego, más suelto y más libres fluyen las creaciones que se han creado a través de mi.
Y cuanto más se muere mi ego más ganas tengo de entregarme a vivir la experiencia de la vida, desidentificándome del resultado, sin creer que la obra que experimento y me ha regalado la vida sea mía. Cuanto más muere mi ego, más se expresa la consciencia a través de mi y lo que de mi sale le pertenece al mundo.

Ni si quiera la vida nos pertenece. 

Todo se reduce a una sencilla receta: Amarse profundamente a uno mismo, amar la libre expresión de nuestro Ser, permitirnos esta libertad, permitir con compasión que muera nuestro ego, que muera sin concesión, todo lo que nos aleja de nuestra libertad, de ser, de manifestar la belleza, la armonía y el Amor. 

Amando profundamente y conscientemente mi Ser, me doy cuenta de que nada puede moverme de quien soy, porque simplemente soy.

AMARse a uno mismo, Amar su esencia, ése es el verdadero reconocimiento. 

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